Chesterton en la Evangelización de la Cultura
Pro. Dr. Danilo Eterovic Garrett
Hay dos artículos muy interesantes escritos por Chesterton. Uno de ellos en 1925, en el que dice “Por qué me convertí al catolicismo”. El otro que es de 1926 y está dentro de un libro, es Doce Apóstoles Modernos y su Fe (Twelve Modern Apostles and their Faith). En ese libro explica por qué se hizo católico. Tratan de dos aspectos distintos porque para Chesterton una cosa es la conversión y otra la incorporación a la Iglesia Católica. En su primer artículo, el de 1925, cuando llevaba tres años como católico, explica que la conversión empezó dentro de él, alrededor del año 1900, tal vez antes, en 1898, cuando tenía veinte años. Su adhesión a la Iglesia Católica fue recién a los cuarenta y ocho años de edad.
Pienso que se puede usar como un paradigma para la evangelización de la cultura la experiencia personal que Chesterton cuenta respecto de sí mismo. Él primero necesitó ser evangelizado personalmente. Era producto de un pueblo cristiano pero que no había sido educado cristianamente. Y ese proceso de evangelización comenzó y aquí empiezo simplemente a marcar algunos puntos, que después se podrían estudiar en detalle con un ataque a la Iglesia Católica que tuvo que escuchar, allá entre los años 1898 hasta 1902, cuando falleció el atacante, de un señor Mr. Kensit, que se dedicaba a decir horrores sobre la Iglesia Católica. Todos los horrores que mencionaba le sirvieron a Chesterton para interesarse cada vez más por la fe cristiana y por la Iglesia Católica. Con lo cual deja ya un punto señalado en este combate, porque la evangelización es un combate. Hay una lucha entre el profesor Lucifer, por un lado, y el monje Miguel por el otro. Hay una lucha en la historia. Cristo va luchando en este mundo por cada alma, por cada cultura y por cada nación y el demonio también lucha. El ejemplo de Mr. Kensit atacando, -a pesar del mal que quería hacer termina haciendo un bien porque lo acerca, lo interesa a Chesterton por el cristianismo- nos indica algo muy esperanzador y que da serenidad. Todos los ataques culturales contra el cristianismo pueden terminar, y terminan muchas veces, haciendo mucho bien.
El mal, el demonio, dice Juan Pablo II citando a Goethe, es aquella fuerza que siempre intenta hacer el mal y termina haciendo el bien. En la vida de Chesterton esto fue lo que ocurrió. Alguien quiso hacerle el mal y terminó empujándolo al cristianismo. Esto es una nota esperanzadora. Estamos en medio de una lucha que durará siglos; pero los ataques terminan siendo útiles.
Un ejemplo moderno que se me ocurre en este momento es El Código Da Vinci, que es una obra profundamente cristofóbica pero que ha tenido la virtud de interesar, por primera vez, a mucha gente en el tema de la divinidad de Cristo. Si Cristo es o no es quien se dice que fue. En Chesterton hubo este primer episodio, él dice que fue el primero de su vida, que lo interesó en el cristianismo: el ataque.
El segundo dato interesante, que sirve también para plantearse el tema de la evangelización de la cultura, es que muchos años antes de conocer a personas ejemplares -él concretamente cita al Padre John O’Connor y a Hilaire Belloc- dice que empezó a estar en deuda con un pueblo, el pueblo irlandés, porque estaba constituido por cristianos profundos e incómodos, como aquellos primeros cristianos que Nerón hizo echar a los leones. Para él el ejemplo de un pueblo auténticamente cristiano fue un factor de evangelización. Hoy nosotros necesitamos buscar y exponer esos ejemplos, los hay. Ahora, muchas veces, no hay que buscarlos en Irlanda que en el presente no está, lamentablemente, en su mejor momento católico, sino en Corea, en Vietnam, en Isla de Flores en Indonesia, o en algún lugar de América Latina, no en todos, no en Buenos Aires, pero esos ejemplos existen y son importantes. En el caso de Chesterton, los irlandeses lo evangelizaron simplemente viviendo, sin saber que había un hombre muy importante llamado Chesterton que un día se haría cristiano.
En tercer lugar Chesterton dice en su artículo de 1925 que para él fue muy importante la lectura de la historia. Y, en concreto -una enseñanza que descubrió cuando todavía no era católico-, que apartarse de Roma terminaba teniendo dos efectos en todo pueblo o cultura. El primero, que parecían tener una especie de florecimiento a corto plazo, y el apartarse parecía una buena idea; el segundo, que a largo plazo era siempre una decadencia. Cuando él empezó a ver que en la historia este ciclo siempre se repetía, comenzó a descubrir que en Roma había un secreto: un secreto de vida cultural a largo plazo, de humanidad conseguida. Y pensó que era mejor no apartarse de Roma. En el mundo actual es muy importante manejar datos históricos -sobre todo en comunidades educativas- que nos recuerdan que apartarse de Roma, a corto plazo parece un éxito, y a largo plazo es la muerte cultural del pueblo que lo hace. En Europa actualmente estamos viendo que los pueblos que se apartaron de Roma están sufriendo una decadencia cultural terrible. Se vuelve a confirmar esa experiencia de Chesterton.
Otro ejemplo, otro elemento adicional evangelizador en Chesterton, quien luego se convirtió él mismo en un agente de evangelización, fue descubrir que, aunque hay muchas religiones y muchas supersticiones, en el mundo hay una única religión que es verdaderamente religión porque respeta la razón. Él quedó, primeramente, intrigado por ciertas prácticas religiosas en su juventud, cuando él tenía aproximadamente veinte años, non sanctas. En concreto: el satanismo y se asustó y se impresionó. Pero descubrió que Satanás existe. No sabemos bien la relación que tuvo con el famoso satanista británico de ese momento, Crawley, pero lo seguro es que descubrió que eran irracionales, que allá donde había fe y razón allí había una religión que respetaba al hombre, y descubrió que solo en la Iglesia Católica se unían religión, piedad, oración y razón, y profetizó que llegaría un día en que se extenderían tanto las prácticas supersticiosas (que probablemente sea el mundo en el que estamos viviendo ahora) que los únicos que serían considerados racionalistas serían los católicos. Y efectivamente así ha sucedido. Chesterton ha resultado ser un profeta cultural porque el Papa Juan Pablo II cuando escribió la encíclica Fides et ratio, Fe y Razón, cumplió con la profecía de Chesterton: la Iglesia católica se ha vuelto la defensora de la razón. Increíblemente, en un mundo que se pensaba muy racional, y que se ha ido volviendo supersticioso, incrédulo e irracional. Otro dato más que evangeliza mucho, que también para Chesterton fue un descubrimiento, es, sus propias palabras, que todas las religiones del mundo le dan mucha importancia a cosas extraordinarias; pero la Iglesia Católica es la única que le da importancia a la vida ordinaria y corriente. Eso se refleja especialmente en el misterio de la encarnación de Cristo, que usa pañales, que tiene que ser alimentado por su madre, que crece. Este aprecio por la vida ordinaria para Chesterton fue de una enorme capacidad de convicción sobre su autenticidad, por eso se volvió un gran defensor del trabajo ordinario, de la pequeña propiedad privada, de la doctrina social de la Iglesia, del valor del matrimonio y de la vida familiar. Evangelizar significa, en gran parte, ser capaces de expresar al mundo actualmente esto que para Chesterton fue un factor de conversión: el aprecio de la santidad de lo ordinario. No buscar solamente lo extraordinario, lo milagroso, que muchas veces degenera -dice advirtiéndolo, y da un poco de impresión-- en satanismo. Hay muchos más hechos, que en el caso de Chesterton lo evangelizaron y que pueden ser paradigmas de cómo evangelizar. Pero el tiempo es un poco tirano y no me quiero alargar.
THE CHESTERTON REVIEW EN ESPAÑOL - VOL. 1 NRO. 1 - 2007
Primera Conferencia Internacional Iberoamericana
Actualidad de Chesterton en la crisis de nuestra cultura
Del 21 al 24 de Septiembre de 2005
Buenos Aires, Argentina
LA REVISTA DEL INSTITUTO G.K. CHESTERTON
PARA LA FE Y LA CULTURA
SETON HALL UNIVERSITY

No hay comentarios:
Publicar un comentario