Conozca a G.K. Chesterton
¿Quién es? ¿Por qué no he oído hablar de él? Esta pregunta la hemos escuchado más de una vez. La gente ha comenzado a descubrir a Gilbert Keith Chesterton, a leer sus libros, o se han topado con una serie de citas que articulan maravillosamente algún fragmento olvidado del sentido común. Los que lo han descubierto están agradecidos de haberlo hecho y hasta casi algo enojados por qué les llevó tanto tiempo descubrirlo.
¿Quién es el?
Gilbert Keith Chesterton no puede ser resumido ni en una frase, ni en un párrafo, y a pesar de las excelentes biografías escritas sobre él, aún no se le ha logrado capturar entre las tapas de un libro. Sí les puedo decir que G.K. Chesterton fue uno de los mejores escritores del siglo veinte y uno de los mejores representantes del catolicismo en el mundo contemporáneo. El opinó sobre cada tema que existe, y esto lo hizo mejor que cualquier otra persona, pero Chesterton no era solamente un artesano de las palabras; aparte de expresarse muy bien siempre tenía algo muy bueno que decir. La razón por la que fue uno de los mejores escritores del siglo veinte es que también fue uno de los mejores pensadores del siglo veinte.
Nació en Londres en el año 1874, fue educado en el colegio St. Paul, asistió a una escuela de arte en donde estudió ilustración. En el University College estudió literatura pero no se tituló. En 1900, se le pidió que contribuyera a una revista con artículos sobre crítica artística. Este fue el comienzo que lo llevó a convertirse en uno de los escritores más prolíficos de todos los tiempos. Escribió más de cien libros, contribuyó a otros doscientos o más, compuso cientos de poemas, incluyendo la épica “La Balada del Caballo Blanco”, cinco obras de teatro, cinco novelas y alrededor de doscientas historias policiales, incluyendo la popular serie del sacerdote detective, Padre Brown. Su libro más famoso es “El Hombre que fue Jueves”. A pesar de sus logros literarios, se veía fundamentalmente como un periodista. Escribió más de cuatro mil ensayos periodísticos, el equivalente a un ensayo diario por once años. Durante treinta años publicó una columna semanal en el Illustrated London News y otra durante doce años en el Daily News. Como si esto no fuese suficiente, también editó su propio periódico G.K.’s Weekly. Chesterton escribía con la misma facilidad acerca de variados temas como crítica literaria, crítica social, historia, política, filosofía, teología. Su estilo es inconfundible, siempre notable por su humildad y su consistencia, su paradoja y su ingenio. Sus escritos son tan relevantes hoy como cuando aparecieron décadas atrás.
El hombre que escribió frases tan perfectas como “el ideal cristiano no ha sido probado y encontrado en falta: se lo ha encontrado difícil y se lo ha dejado sin probar”, medía 1.93 m y pesaba cerca de 135 kg., usualmente tenía un puro en la boca, caminaba envuelto en una amplia capa, con un sombrero algo deforme, con pequeños lentes cabalgando casi en la punta de la nariz, con un bastón y con la sonrisa resoplando a través de su bigote. Generalmente distraído, se olvidaba a dónde debería ir o estar a cierta hora. A veces enviaba un telegrama a su esposa Frances preguntándole en dónde debería estar, a lo que ella le respondía “¡En casa!”. Se reía de sus propios chistes y divertía a los niños en las fiestas de cumpleaños atrapando palomitas de maíz en la boca. Este es el hombre que escribió un libro llamado “El Hombre Eterno”, que llevó a un joven ateo llamado C.S. Lewis a convertirse al cristianismo. Es el que escribió la novela “El Napoleon de Notting Hill”, que inspiró a Michael Collins a iniciar un movimiento para la independencia irlandesa, y que escribió un ensayo para el periódico Illustrated London News que inspiró a Mahatma Gandhi a acabar con el dominio inglés en la India. Cuando se le encargó escribir un libro sobre Santo Tomás de Aquino, Chesterton le pidió a su secretaria que le trajera una pila de libros sobre el santo, abrió el primero sin sacarlo de la pila, lo hojeó, lo cerró y procedió a dictar su libro, y éste no fue cualquier libro. El famoso filósofo tomista Etienne Gilson dijo acerca de esta obra: “Lo considero, sin ninguna comparación posible, la mejor biografía que se haya escrito sobre Santo Tomás. Nadie menos que un genio pudo llevar a cabo este emprendimiento. Chesterton descubrió todo lo que hemos tratado de demostrar y dijo todo lo que los estudiosos más o menos torpemente hemos tratado de expresar en fórmulas académicas”.
Chesterton debatió pública y amigablemente con muchos de los intelectuales de su época como George Bernard Shaw, H.G. Wells, Bertrand Russell, Clarence Darros entre otros. De acuerdo con los relatos de la época, Chesterton generalmente era el ganador de estos torneos. Sin embargo, el mundo ha inmortalizado a sus oponentes y ha olvidado a Chesterton. Sus oponentes lo consideraron con el mayor afecto. George Bernard Shaw dijo “Este mundo no está lo suficientemente agradecido por la existencia de Chesterton”. Sus escritos han sido aclamados por Hemingway, Graham Green, Jorge Luis Borges, Gabriel García Márquez y Orson Wells para mencionar solo algunos. T. S. Eliot dijo que Chesterton “merece nuestra permanente lealtad”.
¿Y por qué ustedes no han oído hablar de él?
Las posibles respuestas son: no lo se, he sido engañado o Chesterton es el escritor olvidado de nuestro tiempo, el que ahora tiene un renacimiento. Esto prueba que la educación es demasiado importante para dejársela solo a los educadores y el negocio editorial demasiado importante para dejarlo en manos de los editores. Chesterton es difícil de clasificar. Si un escritor no es considerado rápidamente dentro de una categoría o descripto en una frase, es fácil desaparecer por el agujero, aunque pese 135 kg. Los críticos y comentadores modernos han encontrado mucho más conveniente ignorar a Chesterton que involucrarse en argumentaciones con su pensamiento porque discutir con Chesterton es perder.
¿Cuáles eran sus argumentos? ¿Qué defendía?
Defendía al “hombre común”, y el sentido común. Defendía al pobre y a la familia. Defendía la belleza. Defendía al cristianismo y a la fe católica. Quizás estas ideas no tienen éxito en los medios ni en el debate público. El público moderno prefiere escritores snobs que tienen ideas exóticas y extravagantes, que glorifican la decadencia y se burlan del cristianismo, que denigran la dignidad del pobre y que piensan que la libertad es la ausencia de responsabilidades. A pesar de los altos niveles de educación, usted no puede considerarse educado hasta que no haya leído Chesterton a fondo. Leerlo a fondo es casi una completa educación en si misma. Chesterton es realmente un maestro, y de la mejor clase. No se contenta con solamente asombrarnos: logra la maravilla de hacernos pensar. Y va todavía más allá: nos hace reir.
Chesterton falleció el 14 de Junio de 1936 en su casa de Beaconsfield, Inglaterra. Tal vez antes de morir haya recordado sus palabras “no es natural contentarse con la naturaleza, el hombre es místico y muere como místico, sobre todo si es agnóstico.” G. K. Chesterton se convirtió al catolicismo a los cuarenta años, su funeral se realizó en la Catedral de Westminster y el Papa Pio XI lo declaró “Defensor de la Fe”.
THE CHESTERTON REVIEW EN ESPAÑOL - VOL. 1 NRO. 1 - 2007
Primera Conferencia Internacional Iberoamericana
Actualidad de Chesterton en la crisis de nuestra cultura
Del 21 al 24 de Septiembre de 2005
Buenos Aires, Argentina
LA REVISTA DEL INSTITUTO G.K. CHESTERTON
PARA LA FE Y LA CULTURA
SETON HALL UNIVERSITY

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